Cronicas
Cronicas Si la amistad francesa, de la que aquà se trata, no fuera sino un simple desahogo sentimental entre personas simpáticas, yo no darÃa mucho por ella. SerÃa lo más fácil, pero serÃa también lo menos útil. Y supongo que los hombres que han tomado esta iniciativa quisieron otra cosa, una amistad más difÃcil que fuera una construcción. Para que no sintamos la tentación de ceder a la facilidad y contentarnos con mutuas congratulaciones, yo quisiera simplemente, en los diez minutos que me han concedido, mostrar las dificultades de la empresa. Desde este punto de vista, no podrÃa hacerlo mejor que hablando de lo que siempre se opone a la amistad, quiero decir la mentira y el odio.