El hombre rebelde
El hombre rebelde El Contrato social es en primer lugar una investigación sobre la legitimidad del poder. Pero libro de derecho, no de hecho[8], no es, en ningún momento, una recopilación de observaciones sociológicas. Su investigación aborda los principios. Por eso mismo es ya discusión. Supone que la legitimidad tradicional, supuestamente de origen divino, no es sin duda alguna reconocida. Anuncia, pues, otra legitimidad y otros principios. El Contrato social es también un catecismo del que tiene el tono y el lenguaje dogmático. Como en 1789 acaban las conquistas de las revoluciones inglesa y norteamericana, Rousseau lleva a sus límites lógicos la teoría del contrato que está ya en Hobbes. El Contrato social da una gran extensión, y una exposición dogmática, a la nueva religión cuyo dios es la razón, confundida con la naturaleza, y el representante en la tierra, en vez del rey, el pueblo considerado en su voluntad general.
