El hombre rebelde

El hombre rebelde

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De todos modos, si el imperativo económico ya no es negable[62] sus consecuencias no son las que Marx había imaginado. Económicamente, el capitalismo es opresor por el fenómeno de la acumulación. Oprime por lo que es, acumula para acrecentar lo que es, explota tanto más, y entre tanto, sigue acumulando. Marx no imaginaba fin a ese círculo infernal, salvo la revolución. En aquel momento, la acumulación no sería necesaria excepto en una débil medida, para garantizar las obras sociales. Pero la revolución se industrializó a su vez y se vio entonces que la acumulación dependía de la técnica misma, y no del capitalismo, que la máquina llama finalmente a la máquina. Toda colectividad en lucha necesita acumular en vez de distribuir sus rentas. Acumula para acrecentarse y acrecentar su poder. Burguesa o socialista, aplaza la justicia para más tarde, en provecho del solo poder. Pero el poder se opone a otros poderes. Se equipa, se arma, porque los otros se arman y se equipan. No cesa de acumular y no cesará nunca sino a partir del día en que tal vez reine sola en el mundo. Para ello, además, le hace falta pasar por la guerra. Hasta este día, el proletario no recibe más que apenas lo que precisa para subsistir. La revolución se obliga a construir, con gran despensa de hombres, el intermediario industrial y capitalista que exigía su propio sistema. La renta es sustituida por el esfuerzo del hombre. La esclavitud es entonces generalizada, las puertas del cielo permanecen cerradas. Tal es la ley económica de un mundo que vive del culto de la producción, y la realidad es todavía más sangrienta que la ley. La revolución, en el callejón sin salida, en que la han metido sus enemigos burgueses y sus partidarios nihilistas, es la esclavitud. A menos de cambiar de principios y de vía, no tiene más salida que las revueltas serviles, aplastadas en la sangre, o la espantosa esperanza del suicidio atómico. La voluntad de poder, la lucha nihilista por la dominación y el poder, hicieron más que barrer la utopía marxista. Ésta se convirtió a su vez en un hecho histórico destinado a ser utilizado como los otros. Ella, que quería dominar la historia, se perdió en ésta; queriendo avasallar todos los medios, fue reducida al estado de medio y cínicamente manipulada por el más trivial y más sangriento de los fines. El desarrollo ininterrumpido de la producción no ha arruinado el régimen capitalista en provecho de la revolución. Ha arruinado igualmente a la sociedad burguesa y a la sociedad revolucionaria en provecho de un ídolo que tiene el hocico del poder.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker