El hombre rebelde

El hombre rebelde

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Rebeldía y crimen

Lejos de esta fuente de vida, en todo caso, Europa y la revolución se consumen en una convulsión espectacular. En el siglo XIX, el hombre derriba las coacciones religiosas. Sin embargo, apenas libre, se inventa de nuevo otras, e intolerables. La virtud muere, pero renace más dura aún. Grita a todo el mundo una estrepitosa caridad, y ese amor a lo remoto que hace una irrisión del humanismo contemporáneo. En tal punto de fijeza, sólo puede causar estragos. Llega un día en que se agria, hela aquí policíaca, y, para la salvación del hombre, se alzan enormes piras. En la cumbre de la tragedia contemporánea, entramos entonces en la familiaridad del crimen. Las fuentes de la vida y de la creación parecen secas. El miedo petrifica a una Europa poblada de fantasmas y de máquinas. Entre dos hecatombes, se instalan los patíbulos en el fondo de los sótanos. Torturadores humanistas celebran en ellos su nuevo culto en silencio. ¿Qué grito los turbaría? Los poetas mismos, ante el asesinato de su hermano, declaran altivamente que tienen las manos limpias. El mundo entero, desde entonces, se aparta distraídamente de este crimen: las víctimas acaban de entrar en lo más extremo de su desgracia: aburren. En los tiempos antiguos, la sangre del crimen provocaba al menos un horror sagrado; santificaba así el precio de la vida. La verdadera condena de esta época es hacer pensar, por el contrario, que no es bastante sangrienta. La sangre ya no es visible; no salpica bastante arriba el rostro de nuestros fariseos. He aquí lo extremo del nihilismo: el crimen ciego y furioso se convierte en un oasis y el criminal imbécil parece refrescante al lado de nuestros inteligentísimos verdugos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker