El hombre rebelde
El hombre rebelde ¿Sade es ateo? Él lo dice, los demás lo creen, antes de su encarcelamiento, en el Diálogo entre un sacerdote y un moribundo; más tarde se duda de ello ante su furor de sacrÃlego. Uno de sus personajes más crueles, Saint-Fond, no niega en absoluto a Dios. Se limita a desarrollar una teorÃa gnóstica del demiurgo malo y a sacar las consecuencias que convienen. Saint-Fond, se dice, no es Sade. No, sin duda alguna. Un personaje nunca es el novelista que lo ha creado. Es posible, sin embargo, que el novelista sea todos sus personajes a la vez. Ahora bien, todos los personajes de Sade afirman en principio la inexistencia de Dios por la razón clara de que su existencia supondrÃa indiferencia en él, maldad o crueldad. La obra más importante de Sade termina con una demostración de la estupidez y el odio divinos. La inocente Justine corre bajo la tormenta y el criminal Noirceuil jura que se convertirá si ella se salva. Un relámpago apuñala a Justine, Noirceuil triunfa, y el crimen del hombre seguirá respondiendo al crimen divino. Hay asà una apuesta libertina que es la réplica de la apuesta pascaliana.
