El malentendido
El malentendido Desgraciadamente, antes tenemos mucho que hacer. Si todo va bien, iré contigo, claro. Pero yo no tendré la sensación de dirigirme a mi morada. Al llegar a cierta edad, no existe morada donde sea posible descansar, y ya es mucho haber podido levantar esta mísera casa de ladrillo, repleta de recuerdos, donde a veces logras dormirte. Pero, por supuesto, tampoco estaría mal poder alcanzar a la vez el sueño y el olvido. (Se levanta y se encamina hacia la puerta.) Prepáralo todo, Marta. (Pausa.) Si es que de verdad merece la pena.
(MARTA la mira salir. Acto seguido sale ella por otra puerta.)
EL CRIADO ANCIANO se acerca a la ventana, divisa a JAN y a MARÍA, y se oculta. EL ANCIANO permanece solo en escena durante unos segundos. Entra JAN. Se detiene, echa una mirada en la habitación, ve al anciano detrás de la ventana.
JAN
¿No hay nadie?
(EL ANCIANO le mira, cruza el escenario y sale.)
Entra MARÍA. JAN se vuelve bruscamente hacia ella.
JAN
Me has seguido.
MARÍA
