El malentendido
El malentendido Va a ser la primera noche en que estaremos separados. (JAN calla, ella lo mira de nuevo.) Siempre me ha gustado todo en ti, incluso lo que no entendía, y sé que, en el fondo, quiero que seas como eres. Pocas veces te he llevado la contraria. Pero ahora me da miedo esa cama solitaria a la que me mandas, y me da miedo también que me abandones.
JAN
No debes dudar de mi amor.
MARÍA
No, si no dudo. Pero una cosa es tu amor y otra tus sueños, o tus deberes, que viene a ser lo mismo. Te escapas de mí tantas veces… Y entonces es como si descansaras de mí. En cambio, yo no puedo descansar de ti, y esta noche (Se arroja en sus brazos llorando.), esta noche no podré soportarla.
JAN (Estrechándola contra su pecho.)
No seas infantil.
MARÍA
Sí, ya sé que soy infantil. Pero éramos tan felices allá… y yo no tengo la culpa de que me den miedo las noches de este país. No quiero que me dejes sola.
JAN
Será por poco tiempo. Compréndelo, María, tengo que cumplir mi palabra.
MARÍA
¿Qué palabra?