El malentendido
El malentendido HabrÃa entendido y se habrÃa ido. Pero no lo entiende. Quiere morir. Y yo sólo quiero que se vaya, para poder acostarme y dormir otra noche. ¡Demasiado vieja! Soy demasiado vieja para volver a coger con mis manos sus tobillos y contener el balanceo de su cuerpo durante todo el trecho de camino que lleva al rÃo. Soy demasiado vieja para hacer ese último esfuerzo que lo arrojará al agua y que me dejará con los brazos colgando, sin resuello y con los músculos paralizados, sin fuerzas para secarme el agua que me salpicará la cara. ¡Soy demasiado vieja! ¡Vamos, vamos!, que la vÃctima es perfecta. Debo darle el sueño que deseaba para mà esta noche. Y es…
(Entra bruscamente MARTA.)
MARTA
¿Otra vez ensimismada? ¿Con toda la faena que tenemos?
LA MADRE
Pensaba en ese hombre. O, mejor dicho, pensaba en mÃ.
MARTA
Más vale que piense en mañana. Sea positiva.
LA MADRE
