El malentendido
El malentendido Un vaso de cerveza, pero a cambio de mi dinero; una taza de té, y por error. (Coge la taza y la sostiene un instante en silencio. Luego añade con voz sorda:) ¡Oh, Dios mío! Dame fuerzas para encontrar las palabras, o haz que abandone esta inútil empresa para volver con María, con su amor. Pero entonces dame fuerzas para elegir lo que prefiero y actuar en consecuencia.
(Bebe. Llaman con fuerza a la puerta.)
JAN
¿Qué hay?
(Se abre la puerta. Entra LA MADRE.)
LA MADRE
Perdóneme, señor, me ha dicho mi hija que le ha traído el té.
JAN
Ya lo ve.
LA MADRE
¿Se lo ha tomado?
JAN
Sí, ¿por qué?
LA MADRE
Disculpe, me llevaré la bandeja.
JAN (Sonríe.)
Siento haberla molestado.
LA MADRE
No tiene importancia. En realidad, este té no era para usted.
