El malentendido
El malentendido Me gustaría… (Se interrumpe.) Discúlpeme, pero el viaje me ha cansado. (Se sienta en la cama.) Me gustaría, al menos, darle las gracias… También quiero que sepa que no me iré de esta casa como un huésped indiferente.
LA MADRE
Muchas gracias, señor.
(Sale.)
JAN la mira salir. Hace un ademán, pero, al mismo tiempo, da muestras de cansancio. Parece rendirse a la fatiga y se acoda en la almohada.
JAN
Mañana volveré aquí con María, y les diré: «Soy yo». Las haré felices. No cabe duda. Tenía razón María. (Suspira, se recuesta en la cama.) ¡Ah!, no me gusta esta noche. Está todo tan lejano… (Se ha echado, no se oye lo que dice, habla con voz apenas audible.) ¿Sí o no?
(Se agita. Duerme. El escenario está casi a oscuras. Largo silencio. Se abre la puerta. Entran las dos mujeres con una linterna. Las sigue EL CRIADO ANCIANO.)
MARTA (Tras iluminar el cuerpo, con voz ahogada.)
Duerme.
LA MADRE (Con la misma voz, que poco a poco va subiendo de tono.)
