El malentendido
El malentendido Tienes razón. Hace mucho tiempo de eso y enseguida olvidé tenderte los brazos. Pero no he dejado de quererte. (Aparta con dulzura a MARTA, que poco a poco se hace a un lado para dejarla pasar.) Lo sé ahora, que hablo con el corazón; vuelvo a vivir en el momento en que ya no soporto vivir.
(MARTA la ha dejado pasar.)
MARTA (Con el rostro entre las manos.)
Pero ¿qué puede importarle más que ver desgraciada a su hija?
LA MADRE
Tal vez el cansancio, y el ansia de descanso.
(Sale sin que su hija se oponga.)
(MARTA corre hacia la puerta, la cierra bruscamente, se pega a ella. Se pone a gritar.)
MARTA
