El malentendido
El malentendido ¡Oh, Dios mío! ¡No puedo vivir en este desierto! Hablaré contigo y sabré dar con las palabras. (Cae de rodillas.) Sí, a ti me encomiendo. ¡Compadécete de mí, vuélvete hacia mí! ¡Óyeme, dame tu mano! ¡Ten piedad, Señor, de los que se aman y están separados!
(Se abre la puerta y aparece EL CRIADO ANCIANO.)
EL ANCIANO (Con voz clara y firme.)
¿Me ha llamado usted?
MARÍA (Volviéndose hacia él.)
¡Oh, no lo sé! Pero ayúdeme, porque necesito ayuda. ¡Tenga piedad y consienta en ayudarme!
EL ANCIANO (Con la misma voz.)
¡No!
TELÓN
