El primer hombre
El primer hombre Había sido el rey de la vida, coronado de dones deslumbrantes, de deseos, de fuerza, de alegría, y por todo ello iba a pedirle perdón a ella, que había sido la esclava sumisa de los días y la vida, que no sabía nada, no había deseado nada ni osado desear y que sin embargo había conservado intacta una verdad que él había perdido y que era la única justificación de vivir.
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Oh madre, oh tierna, querida niña, más grande que mi tiempo, más grande que la historia que te sometía a ella, más verdadera que todo lo que he amado en este mundo, oh madre, perdona a tu hijo que huyó de la noche de tu verdad.
La abuela, tirana, pero servía la mesa de pie.
El hijo que hace respetar a su madre y golpea a su tío.
