El verano
El verano Sería una equivocación creer que sólo aquí se ejerce el gusto por la exageración propio del sur. Con exactitud, los autores de ese maravilloso programa demuestran su penetración psicológica. Se trata de vencer la indiferencia y la profunda apatía que experimentan en esta tierra en cuanto hay que elegir entre dos espectáculos, dos oficios y, con frecuencia, hasta entre dos mujeres. No se deciden más que a la fuerza. Y la publicidad lo sabe bien. Adquirirá proporciones americanas, teniendo —aquí y allá— las mismas razones para exasperarse.