El verano
El verano Pero ¿dónde están las virtudes conquistadoras del espíritu? El propio Nietzsche las ha enumerado como enemigos mortales del espíritu de torpeza. Según él, son la fuerza de carácter, el gusto, el «mundo», la felicidad clásica, el duro orgullo, la fría frugalidad del sabio. Esas virtudes son más que nunca necesarias y cada cual puede elegir la que le convenga. Ante la enormidad de la partida en juego, que no se olvide en todo caso la fuerza de carácter. No hablo de ésa a la que en las tribunas electorales acompañan los fruncimientos de cejas y las amenazas. Sino de la que resiste todos los vientos del mar en virtud de la blancura y de la savia. Ésa es la que, en el invierno del mundo, preparará el fruto.
1940