Escritos libertarios
Escritos libertarios Por su parte, Solidaridad Obrera no dejó pasar ninguna ocasión para glosar la obra de Camus. Por ejemplo, Isabel del Castillo hizo una crónica muy elogiosa de El estado de sitio, representada a finales de 1948 en el teatro Marigny de ParÃs. AgradecÃa a Camus que hubiera colocado a España en el centro de sus preocupaciones: «Su posición, razonada y valiente, respecto al inmenso problema de España —que sigue siendo el problema universal— merece el infinito amor de los hombres libres de nuestro pueblo, esparcido por tierras galas[142]». Unas semanas más tarde, Benito Milla se entregó, en las columnas del mismo periódico, a una laudatoria «Lectura de La peste[143]». Tres años más tarde, El hombre rebelde suscitó una reseña muy larga, diez entregas firmadas por Felipe AlaÃz[144], una de las plumas más brillantes del exilio libertario español. Analizando de cerca todos los temas de la obra, Felipe AlaÃz aplaudÃa la perspectiva claramente «revisionista» en la que se colocaba su autor. «Lo que [Camus] se propone», observaba, «es nada menos que racionalizar la rebeldÃa o, mejor, romper una lanza en pro de la rebeldÃa, o mejor, romper una lanza en pro de la rebeldÃa que no desemboca en el nihilismo ni se atiene a negociaciones totales ni se inspira en la desolada mentalidad del resentido[145]». «Podemos estar o no conformes con la obra de Camus», pero para AlaÃz, El hombre rebelde formaba parte de una categorÃa de obras raras «que solo se leen de siglo en siglo[146]». Al releer hoy este sutil estudio, es evidente que figura entre algunos textos pertinentes que suscitó El hombre rebelde, una obra unánimemente anatemizada por la intelligentsia marxista de la época. Por otra parte, cabe señalar que esta larga crÃtica no fue objeto de ninguna réplica o puntualización en las columnas de Solidaridad Obrera, lo cual da a entender, si se conoce el gusto de los libertarios por el debate de ideas, que sus lectores aprobaron de forma bastante general el enfoque de Felipe AlaÃz, muy favorable a El hombre rebelde. Al año siguiente, la edición argentina de Bodas dio lugar a una reseña muy positiva —firmada por Benito Milla[147]— de esta obra de juventud. Con motivo de la publicación de L’Esprit et l’Histoire[148], el propio Benito Milla publicó, en el suplemento literario de Solidaridad Obrera, una interesante crÃtica del libro de Pierre-Henri Simon, que era también la ocasión de volver a la polémica Sartre-Camus a propósito de El hombre rebelde. Se podÃa leer, en especial: