Escritos libertarios
Escritos libertarios Todas las ramas de la ciencia moderna, concienzuda y seria, convergen en proclamar esta grande, esta fundamental y decisiva verdad: sÃ, el mundo social, el mundo propiamente humano, en una palabra, la humanidad, no es otra cosa que el desarrollo último y supremo —al menos para nosotros y en relación con nuestro planeta—, la manifestación más elevada de la animalidad. Pero como cualquier desarrollo implica necesariamente una negación, la de la base o del punto de partida, la humanidad es al mismo tiempo y necesariamente la negación reflexiva y progresiva de la animalidad en los hombres. Y es precisamente esta negación tan racional como natural, y que solo es racional porque es natural, a la vez histórica y lógica, fatal como lo son los desarrollos y las realizaciones de todas las leyes naturales en el mundo, es ella la que constituye y crea el ideal, el mundo de las convicciones intelectuales y morales, las ideas.
SÃ, nuestros primeros antepasados, nuestros Adanes y nuestras Evas, fueron, si no gorilas, al menos estos primos muy cercanos, omnÃvoros, animales inteligentes y feroces dotados en un grado infinitamente mayor que los animales de todas las otras especies de dos facultades valiosas: la facultad de pensar y la facultad, la necesidad, de rebelarse.