Escritos libertarios
Escritos libertarios Los «rebeldes» siguen a Camus, hablan de la revuelta, la analizan, la disecan y acaban por enterrarla (a sabiendas o no) bajo su escalpelo. Todos estos batracios amasan las ideas y las palabras a su imagen, estas ideas y estas palabras se convierten entre sus manos en deformidades, callejones sin salida, vacíos. Esperan que toda fuerza explosiva abandonará los grandes fogonazos.
Pero no porque Camus viole la palabra «revuelta» la revuelta le pertenece. La revuelta somos nosotros y la revuelta no sufre contactos impuros, sigue siendo la revuelta. El amor somos nosotros y todos los Cocteau del mundo no ensuciarán el amor. Continuaremos amando y revelándonos y dejaremos que los perros ladren. Forjaremos así cadenas que los mantendrán sólidamente atados en sus perreras pestilentes.
La última «misiva surrealista» titulada «Evolución», de Jean Charlin, ataca, en términos violentos, a Albert Camus.
Hemos polemizado aquí con Camus, pero nunca hemos tenido la intención de insultar a un hombre al que apreciamos.
La «misiva surrealista» en cuestión llegó a la redacción después de que tuviera lugar la reunión de la comisión responsable y fue incluida sin control.
