Escritos libertarios
Escritos libertarios En estos dos ejemplos, tanto en el rey guerrero como en el filósofo trágico, encontramos en estado puro el genio paradójico de España. No es sorprendente que, en el apogeo de su historia, este genio paradójico se haya encarnado en una obra a su vez irónica, de una ambigüedad categórica, que se convertiría en el evangelio de España y, por una paradoja complementaria, en el gran libro de una Europa sin embargo intoxicada por su racionalismo. La renuncia altanera y leal a la victoria robada, el rechazo testarudo de las realidades del siglo y finalmente la falta de actualidad, erigida en filosofía, encontraron en don Quijote un ridículo y real portavoz.