Juvenilia
Juvenilia Y, sin embargo, ¡cuántas cosas dejaba allí dentro! Dejaba mi infancia entera, con las profundas ignorancias de la vida, con los exquisitos entusiasmos de esa edad sin igual, en la que las alegrías explosivas, el movimiento nervioso, los pequeños éxitos reemplazan la felicidad, que más tarde se sueña en vano.
Abandonaba el Colegio para siempre y, abriendo valerosamente las alas, me dejaba caer del nido, en medio de las tormentas de la vida.