Juvenilia
Juvenilia La historia nacional de Cané tiene el tono de las transgresiones o travesuras en el Colegio Nacional Buenos Aires durante la presidencia de Mitre. La historia nacional de López, que es la primera parte de La gran aldea, tiene el tono grotesco del mitrismo de la tía Medea y sus amigos los porteños. Por lo tanto, Cané y López difieren políticamente, radicalmente, en la definición cultural del mitrismo. (Y pueden oírse claramente los diferentes tonos de las conversaciones y por lo tanto una de las primeras diferencias internas de la coalición). Fue gracias a Mitre, dice Cané, que tuvimos a Amadeo Jacques, el sabio europeo que cambió la enseñanza y trajo el positivismo. Y López en «Julio»: fueron los mitristas ignorantes y autoritarios de la tía Medea los que me recomendaban no leer libros y no ir a la escuela. Y los ve hacia 1880 agonizantes y ridículos, con su cura, en el entierro de la tía Medea, la «política», que al morir de rabia, por una lucha entre mujeres, se lleva con su hemorragia cerebral la nación anterior.[8]
Quiero decir que las posiciones políticas de los dos libros canónicos de los patricios de 1880 cuentan una fábula de identidad de la nación anterior al Estado, dividida (cultural y políticamente) en dos posiciones y en dos versiones opuestas, una mitrista y porteña, y otra urquicista y del interior. Por eso el colegio secundario en López está en el interior (y divide las dos épocas) y el de Cané es el Nacional de Buenos Aires.