Juvenilia
Juvenilia Un momento Jacques fue retratista, uniéndose a Masoni, un pariente polÃtico mÃo, de cuyos labios tengo estos detalles. FlorecÃa entonces la daguerrotipia, que, con razón, pasaba por una maravilla. Fue en esa época que llegó, en un diario europeo, una noticia muy sucinta sobre la fotografÃa, que Niepce acababa de inventar, siguiendo las indicaciones de Talbot. Jacques se puso a la obra inmediatamente, y al cabo de un mes de tanteos, pruebas y ensayos, Masoni, que dirigÃa el aparato como más práctico, lleno de júbilo mostró a Jacques, que servÃa de objetivo, sus propios cuellos blancos, única imagen que la luz caprichosa habÃa dejado en el papel. Pero ni la fotografÃa, que más tarde perfeccionaron, ni la daguerrotipia, que le cedÃa el paso, como el telégrafo de señales a la electricidad, daban medios de vivir.
Jacques se dirigió a la República Argentina, se hundió en el interior, casóse en Santiago del Estero, emprendió veinte oficios diferentes, llegando hasta fabricar pan, y por fin tuvo el Colegio Nacional de Tucumán el honor de contarlo entre sus profesores. Fueron sus discÃpulos los doctores Gallo, Uriburu, Nougués y tantos otros hombres distinguidos de hoy, que han conservado por él una veneración profunda, como todos los que hemos gozado de la luz de su espÃritu.