Apócrifos
Apócrifos —No, no me pasa nada, nodriza. Y no me digas “mi chiquitína querida”; ya sé que me llamabas así cuando era pequeñita. Y el rey Lear me decía “pequeñito mío”, ¿verdad? Le hubiera gustado más tener un hijo que una hija. ¿Qué te parece, son los hijos más buenos que las hijas? Regan fue toda su vida una señoritinga y Cordelia, ya sabes... sopa boba ¡Verdadera madera de santa! Y Regan... uno no lo diría de ella, siempre ese gesto despectivo, como una reina, pero de un egoísmo sin par, ¿lo recuerdas? Toda la vida fue así. Dime, nodriza, ¿era yo mala de pequeña? ¡Ya lo ves!
