Apócrifos
Apócrifos La señorita Clara —de la Comédie Française— ni respira. Sabe que de vez en cuando, el Emperador se queda asÃ, pensativo, y no le gusta que le distraigan. Además, aquà en confianza, ¿de qué le iba a hablar? Después de todo, es el Emperador... una ya no se encuentra como en casa ¿no es verdad? Ante todo, es extranjero —piensa la señorita Clara—, no muy parisiense... Sin embargo, apoyado en la chimenea tiene un rostro bastante interesante si, desde luego, no estuviera tan regordete... Lá, lá, apenas tiene cuello... ¡es gracioso! Pero ¿saben?, por lo menos podrÃa ser más educado.
