Apócrifos
Apócrifos Cuatro de los veteranos de César, que habían participado en las campañas de la Galia y Britania, volvieron cubiertos de gloria y después de haber obtenido el mayor triunfo que nunca viera el mundo. Pues bien, estos cuatro héroes, a saber: Bulio, antiguo cabo, Lucio, llamado el Flaco por su delgadez, Sartor, llamado Hilla, veterinario de la segunda legión y, finalmente, Estrobus de Gaeta, se reunieron en la taberna de un griego de Sicilia, gran estafador, llamado Onócrates, para recordar juntos los grandes e históricos acontecimientos militares de que habían sido testigos. Como hacía bastante calor, Onócrates les puso la mesa en la calle, y allí, aquellos cuatro soldados bebían y hablaban a voz en grito. ¿Qué de extraño tiene que pronto se reuniera a su alrededor un montón de gente de aquella misma calle, artesanos, acemileros, niños y mujeres con niños de pecho en los brazos, para oír su conversación? Créanme ustedes, los gloriosos hechos del gran César, todavía despertaban entonces interés entre todos los ciudadanos romanos.
—Bueno —dijo Estrobus de Gaeta—, escuchad lo que ocurrió cuando en aquel río estaban frente a nosotros treinta mil cenomanos.
