El juego de los Insectos
El juego de los Insectos IRIS: Nosotras nunca nos cansamos de amar. ¿Tienes un pasado tremendo, Félix? ¿Cuándo te enamoraste por primera vez?
FELIX: No sé. Se me ha olvidado. Hace tanto tiempo ya. Aún iba a la escuela.
VICTOR: Ah, aún eras una crisálida. Engullendo hojas.
IRIS: Una crisalidita monísima. ¿Y ella era morena y guapa?
FELIX: Tan bella…
IRIS: ¿Como qué?
FELIX: Tan bella como tú.
IRIS: ¿Y ella te amaba?
FELIX: No sé. Nunca le hablé.
IRIS: Santo cielo, ¿qué le hiciste entonces?
FELIX: La miraba de lejos.
VÍCTOR: ¿Sentado en una hoja verde?
FELIX: Y le escribía poemas, cartas… escribí mi primera novela.
VICTOR: Es aterrador el número de hojas que puede estropear una crisálida.
IRIS: No seas antipático, Víctor. Mira, tiene los ojos llenos de lágrimas.
VICTOR: ¿Lágrimas? Pobre niñito llorón.
FELIX: No son, no son.
IRIS: Déjame ver, mírame fijamente a los ojos.
