La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras —No te preocupes, sé nadar —dijo Queridita sin alterarse—. Una vez al dÃa, saldrÃa a la superficie para respirar. —Li hizo una excelente exhibición de ejercicios respiratorios, acompañados por agitados movimientos de busto y acompasadas brazadas de nadadora. Algo asÃ, ¿te parece? Y en la playa se enamorarÃa de mÃ… quizás un joven pescador. Y yo de él. ¡Locamente! —suspiró Queridita—. Él serÃa fuerte y hermoso. Los tritones tratarÃan de ahogarlo, pero yo lo salvarÃa y huirÃa con él a su cabaña. Los tritones nos cercarÃan y después… Bueno, después podrÃais llegar vosotros y salvarnos.
—Li —le dijo Fred seriamente—, eso es tan estúpido que, ¡por mi salud!, te juro que podrÃa filmarse. Raro serÃa que el viejo Jesse no hiciese de eso una gran pelÃcula.
Fred tenÃa razón. Con el tiempo, de «eso» se rodó una gran pelÃcula, producción Jesse Loeb Pictures, con la señorita Lily Valley en el papel principal. Además, fueron empleados seiscientas nereidas, un Neptuno y doce mil extras vestidos de los más variados lagartos antediluvianos. Pero antes de ocurrir todo esto, corrió mucha agua por los rÃos y ocurrieron diversos acontecimientos, entre otros: