La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras 4) Desde luego, también hubo gente que, basándose en sus conocimientos cientÃficos, aseguró que —según se podÃa juzgar por las fotografÃas— no se trataba de lagartos prehistóricos, sino de una especie de salamandras. Gente todavÃa más experta dijo, más tarde, que dicha clase de salamandras no estaba reconocida cientÃficamente y que, por lo tanto, no existÃan. Hubo largos debates en la prensa con este motivo, que fueron cerrados por las declaraciones del profesor J. W. Hopkins (Universidad de Yale). La destacada autoridad dijo que habÃa examinado detenidamente las fotografÃas y que las consideraba falsas o, mejor dicho, trucos cinematográficos; que los animales retratados recordaban, en cierto modo, a la Gran Salamandra (Cryptobranchus japonicus, Sieboldia Maxima, Tritomegas Sieboldia o Megalobatrachus Sieboldia), pero no exactamente, sino que parecÃan una imitación torpe, hecha por personas que entienden poco del tema. Asà quedó el asunto resuelto cientÃficamente, por algún tiempo.
5) Finalmente, y en el momento oportuno, el señor Abe Loeb contrajo matrimonio con la señorita Judy. Baseball Fred, su mejor amigo, fue testigo de la boda, celebrada con gran solemnidad y con la asistencia de destacadas personalidades de los cÃrculos polÃticos, artÃsticos y otros.