La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras Como se ve claramente, la cuestión de las salamandras en su principio y durante largo tiempo, se refería solamente al siguiente punto: si las salamandras eran seres con conocimiento y suficientemente civilizados, capaces de disfrutar de ciertos derechos, aunque fuese solamente al margen de la sociedad y el orden humanos. En otras palabras, era una cuestión interior de los diferentes Estados, que se planteaba en el marco de los derechos civiles. Durante muchos años nadie imaginó que el Problema de las Salamandras pudiese tener algún día una gran importancia internacional, y que quizá fuese preciso negociar con ellas no sólo como con seres inteligentes, sino también como una colectividad o una nación. A decir verdad, el primer paso hacia esta concepción del problema de las salamandras lo dieron las sectas cristianas, hasta cierto punto excéntricas, que trataron de bautizarlas aplicando las palabras de la Escritura: «Id por todo el mundo enseñando a todas las naciones». De esta forma se expresó, con palabras, por primera vez, el concepto de que las salamandras eran algo así como una nación[22].
Pero el primer reconocimiento internacional y básico de las salamandras como nación fue el contenido en la famosa proclama de la Internacional Comunista, firmada por el camarada Molokov y dirigida a «todas las salamandras oprimidas y revolucionarias del mundo[23]».