La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras Mientras tanto, había llegado a Nueva Iberia, desde el este, un tren de Natchitoches; las primeras noticias enviadas por las líneas de Lafayette y Bâton-Rouge eran terribles. Ya algunos kilómetros antes de llegar a Nueva Iberia el tren tuvo que detenerse porque el camino estaba inundado de fango. Nueva Iberia había desaparecido, al parecer, bajo la avalancha de fango. Era imposible avanzar a oscuras y bajo una lluvia continua. Todavía no se había logrado establecer comunicación con Nueva Iberia.
Al mismo tiempo llegaron noticias de Bâton-Rouge: «En las márgenes del Mississipi ya trabajan unos cuantos miles de hombres stop si por lo menos dejara de llover stop necesitamos picos y palas envían gente stop mandamos ayuda a Plaquemine están muy apurados esos desgraciados».
MENSAJE DE FORT JACKSON
A LA UNA Y MEDIA DE LA MAÑANA NOS ARREBATÓ UNA OLA MARINA TREINTA CASAS NO SABEMOS QUÉ OCURRIÓ UNAS TREINTA PERSONAS FUERON ARRASTRADAS PRECISAMENTE AHORA ACABO DE ARREGLAR EL APARATO EL EDIFICIO DE CORREOS FUE TAMBIÉN ARRASTRADO HALÓ COMUNIQUEN A MINNY LACOST QUE NO ME HA OCURRIDO NADA SOLAMENTE ME HE ROTO UNA MANO Y ME HE QUEDADO SIN TRAJE TELEGRAFÍEN POR FAVOR QUÉ ES LO QUE HA OCURRIDO PERO LO PRINCIPAL ES QUE EL TRANSMISOR ESTÁ OKEY FRED
DE PORT EADS LLEGARON LAS NOTICIAS MÁS BREVES