La krakatita
La krakatita Al amanecer ya no podía aguantar en casa: se propuso ir corriendo a coger flores; después las pondría en la puerta de la alcoba de Anči, y cuando ella saliera… En alas de la alegría, Prokop salió a hurtadillas de la casa como a las cuatro de la madrugada. Señores, aquello era una maravilla; todas las flores centelleaban como si fueran ojos (ella tiene grandes ojos tranquilos de ternero) (tiene unas pestañas tan largas) (ahora está durmiendo; tiene unos párpados ovalados y delicados como los huevos de una paloma) (dios, si pudiera conocer sus sueños) (si tiene las manos cruzadas sobre el pecho, se moverán al ritmo de su respiración; pero si las tiene bajo la cabeza, seguro que se le ha levantado la manga y se verá su codo, ese redondel áspero y rosado) (la otra mañana dijo que dormía todavía en una cama infantil de hierro forjado) (dijo que en septiembre cumplirá los diecinueve) (tiene en el cuello una marca de nacimiento) (cómo es posible que me quiera, es tan extraño), verdaderamente nada es comparable a la belleza de una mañana de verano, pero Prokop miraba al suelo, sonreía, si es que era capaz de hacerlo, y deambuló entre paréntesis hasta el río. Allí descubrió (aunque en la otra orilla) unos nenúfares; desdeñando todo peligro se desvistió, se lanzó al espeso limo del remanso, se hizo un corte en la pierna con una caña traicionera y regresó con los brazos llenos de nenúfares. El nenúfar es una flor poética, pero emana agua sucia de sus gruesos tallos. Así que Prokop corrió a casa con su poético botín y pensó con qué podría hacer un envoltorio digno de su ramo. Ahá, en el banco que había frente a la casa el doctor había olvidado el número del día anterior de Politika. Prokop lo desgarró con entusiasmo, pasando completamente por alto cierta movilización en los Balcanes, e incluso el hecho de que se tambaleaba un ministerio y de que alguien, en un recuadro negro, había muerto y era llorado por toda la nación, y envolvió con él los peciolos mojados. Cuando después se dispuso a mirar con orgullo su obra, le dio un vuelco el corazón. En efecto, en el envoltorio hecho de papel de periódico encontró una palabra. Era KRAKATITA.
