La krakatita
La krakatita «Yaces oprimido por la materia, igual que un tronco derribado. Pero ¿es que no sientes el chisporroteo de fuerzas horribles y desconocidas en esa materia inmóvil que te tiene atrapado? Reposas sobre almohadas de pluma cargadas de una fuerza mayor que la de un barril de dinamita; tu cuerpo es un explosivo aletargado, y, temblorosa, incluso la mano ajada de Paul encierra una fuerza explosiva en potencia mayor que una cápsula de melinita. Descansas inmóvil en medio de un océano de fuerzas inconmensurables, aún por descomponer, por extraer: lo que hay a tu alrededor no son paredes tranquilas, gente silenciosa ni susurrantes copas de árboles, sino un arsenal de munición, una fábrica de pólvora cósmica preparada para una terrible acción. Golpeas la materia con los nudillos como si repasaras toneles de ecrasita, comprobando si están llenos».