La krakatita
La krakatita El señor Carson corrÃa delante hacia el lugar de la explosión. La princesa (obviamente adrede) se rezagó; Prokop pensó que querÃa decirle algo, pero ella sólo señaló su cara con el dedo: cuidado, ahÃ… Prokop se tocó rápidamente la cara: encontró en ella las huellas ensangrentadas de su mordisco, de modo que tomó un puñado de tierra y se la restregó por las mejillas, como si durante la explosión lo hubiera alcanzado un terrón.
