La krakatita
La krakatita Tras el atardecer se espesó la niebla de aquel día desapacible. Te sientes como si te introdujeras a la fuerza en esa inconsistente sustancia húmeda, que se cierra tras de ti sin vuelta atrás. Querrías estar en casa. En casa, junto a tu lámpara, en una caja de cuatro paredes. Nunca te habías sentido tan desvalido.