La krakatita
La krakatita —Entonces, ¿ustedes piensan —dijo Prokop muy despacio—, que les voy a entregar la krakatita asà como as�
El señor Carson estuvo a punto de estallar, pero oncle Charles lo contuvo.
—Estamos convencidos —empezó a decir, muy serio—, de que harás lo que esté en tu mano o que… en todo caso… estarás dispuesto a sacrificar lo que haga falta para proteger a la princesa Hagen de esta situación ilÃcita… e insostenible. En circunstancias excepcionales… la princesa puede conceder su mano a un militar. Tan pronto como seas capitán, se regularizará vuestra relación…, un compromiso rigurosamente secreto; la princesa, sin embargo, se marchará y regresará cuando… cuando sea posible solicitar a un miembro de la familia real que sea su testigo de boda. Hasta ese momento… hasta ese momento depende de ti merecer un matrimonio del que seáis dignos tanto tú como la princesa. Dame la mano. No tienes que tomar ahora una decisión. Piensa detenidamente qué es lo que quieres hacer, cuál es tu obligación y qué has de sacrificar por ella. PodrÃa apelar a tu ambición, pero le hablo sólo a tu corazón. Prokop, ella está sufriendo por encima de sus fuerzas y ha sacrificado por amor más que ninguna otra mujer. Tú también has sufrido; Prokop, tú sufres por tu conciencia. Pero no te presionaré, porque confÃo en ti. Sopésalo bien, y luego hazme saber…