La krakatita
La krakatita Durante un instante se hizo un silencio embarazoso.
—¿Eso es todo? —se alzó de en medio de los bancos una voz burlona.
—Eso es todo —gruñó Prokop disgustado.
—No lo es —dijo Daimon mientras se ponÃa en pie—. El camarada Krakatita suponÃa que los delegados tenÃan la buena voluntad de comprender…
—¡Oho! —se escuchó un refunfuño en medio del gentÃo.
