La krakatita
La krakatita Corrió por la carretera respirando con dificultad; pasó la cima de una colina y huyó hacia un valle. La riada de fuego se iba perdiendo tras él. DesaparecÃan los objetos y las sombras cubiertos por una niebla que iba fluyendo; era como si todo se alejara flotando de un modo lánguido e inmaterial y fuera arrastrado por un rÃo sin lÃmites en el que ni salpicaban las olas ni gritaba la gaviota. Lo aterró el sonido de sus propios pasos en aquel silencioso e infinito fluir de todo. En aquel momento aminoró la marcha, ahogó sus pasos y caminó insonoro hacia la lechosa oscuridad.
