Mentira
Mentira La oscuridad que habÃa encontrado en Marcelo era también la suya, y ahora tendrÃa que decidir si estaba dispuesta a enfrentarse a ella.
Xenia no era la misma. Cada dÃa que pasaba tras leer el diario de Marcelo, sentÃa que el peso de sus revelaciones la hundÃa más profundamente en una espiral de preguntas sin respuestas. ¿Estaba haciendo lo correcto al seguir en contacto con él? ¿Era justo para ella? ¿Para él?
Una tarde, mientras caminaba hacia la biblioteca, su madre la detuvo en el pasillo de su casa.
—Xenia, ¿qué te pasa últimamente? Estás distante, distraÃda… no eres tú.
Xenia abrió la boca para responder, pero no encontró las palabras. No podÃa explicarle a su madre lo que estaba viviendo, no sin que la juzgara o la protegiera de una forma que la sofocara aún más.
—Nada, mamá. Estoy bien.
Pero no lo estaba.
Esa noche, Marcelo le escribió de nuevo.
—¿Por qué me sigues escribiendo? PodrÃas simplemente olvidarte de mÃ.
Xenia lo leyó una y otra vez antes de responder. Finalmente, escribió lo que sentÃa.
—Porque creo que todos merecen ser escuchados.
