Mentira
Mentira El juicio de la verdad no se trataba solo de Marcelo, sino de ella misma, de quién querÃa ser y de lo que estaba dispuesta a defender.
El dÃa en que Marcelo salió del centro de menores, el aire tenÃa un aroma peculiar, como si la primavera hubiera decidido anunciar su llegada de golpe. Xenia esperaba al otro lado de la reja, con el corazón latiéndole tan fuerte que casi podÃa oÃrlo en sus oÃdos.
Cuando Marcelo apareció, vestido con ropa sencilla y una mochila al hombro, parecÃa más joven de lo que ella recordaba, casi como si los meses de encierro hubieran quedado atrás en un instante. Pero sus ojos seguÃan cargados con el peso de alguien que habÃa visto demasiado.
—¿De verdad estás aqu� —preguntó él, deteniéndose frente a ella.
Xenia asintió.
—Prometà que estarÃa.
Marcelo suspiró, como si estuviera soltando algo que habÃa cargado durante demasiado tiempo.
—No sé cómo agradecerte todo lo que has hecho.
Ella lo miró directamente a los ojos, desafiándolo a desviar la mirada.
—No lo hagas. Esto no es un favor, Marcelo. Esto es tu vida.
