A traves del espejo
A traves del espejo Esta labor los entretuvo bastante tiempo, a pesar de que Alicia mantuvo muy abierta la boca del saco, pues el caballero intentaba introducir la fuente tan torpemente: las dos o tres primeras veces que lo intentó se cayó él mismo dentro del saco en vez. -Es que está muy ajustado, como ves-se explicó cuando la consiguieron meter al fin-y hay tantos candelabros dentro ... -y diciendo esto la colgó de la montura, que estaba ya cargada de manojos de zanahorias, hierros de chimenea y otras muchas cosas más.
-Espero que lleves el pelo bien asegurado -continuó diciendo una vez que empezaron a marchar.
-Pues así así, como todos los días -respondió Alicia sonriendo. -Eso no basta -dijo con ansiedad el caballero. -Es que verás: el viento sopla tan fuertemente por aquí... Es tan espeso que parece sopa.
-¿Y no ha inventado un sistema para impedir que el viento se le lleve el pelo? -inquirió Alicia., -Aún no -replicó el caballero-. Pero si que tengo un sistema para impedir que se me caiga.