A traves del espejo
A traves del espejo De todas las cosas extrañas que Alicia vio durante su viaje a través del espejo, esta fue la que recordaba luego con mayor claridad. Años más tarde podía aún revivir toda aquella escena de nuevo, como si hubiera sucedido sólo el día anterior..., los suaves ojos azules y la cara bondadosa del caballero..., los rayos del sol poniente brillando por entre sus pelos venerables y destellando sobre su armadura, con un fulgor que llegaba a deslumbrarla..., el caballo moviéndose tranquilo de aquí para allá, las riendas colgando del cuello, paciendo la hierba a sus pies..., y las sombras oscuras del bosque al fondo..., todo ello se le grabó a Alicia en la mente como si fuera un cuadro, mientras se recostaba contra un árbol protegiéndose con la mano los ojos del sol y observaba a aquella extraña pareja, oyendo medio en sueños la melancólica música de esa canción.
-Sólo que la música no es uno de sus inventos -se dijo Alicia-es «Te doy cuanto poseo que ya más no puedo». Se quedó callada oyendo con la mayor atención, pero no se le asomaba ninguna lágrima a los ojos. Te contaré todo cuanto pueda:
Poco me queda por narrar. Una vez vi a un anciano viejo viejo asoleándose sobre una cerca. -¿Quién eres, anciano? -díjele-, y, ¿qué haces para vivir?