A traves del espejo
A traves del espejo (-¡Y lo que me apretujaban! -dirÃa Alicia más tarde, cuando contaba a su hermana cómo habÃa transcurrido la fiesta-. ¡Cualquiera hubiera dicho que querÃan aplanarme del todo entre las dos!)
La verdad es que le fue bastante difÃcil mantenerse en su sitio mientras pronunciaba su discurso: las dos reinas la empujaban de tal manera, una de cada lado, que casi la levantaban en volandas con sus empellones. --Me levanto para expresaros mi agradecimiento... -empezó a decir Alicia; y de hecho se estaba levantando en el aire algunas pulgadas, mientras hablaba. Pero se agarró bien del borde de la mesa y consiguió volver a su sitio a fuerza de tirones.
-¡Cuidado! ¡Agárrate bien! -chilló de pronto la Reina blanca, sujetando a Alicia por el pelo con ambas manos-. ¡Que va a suceder algo!
Y entonces (como lo describirÃa Alicia más tarde) toda clase de cosas empezaron a suceder en un instante: las velas crecieron hasta llegar al techo..., parecÃan un banco de juncos con fuegos de artificio en la cabeza. En cuanto a las botellas, cada una se hizo con un par de platos que se ajustaron apresuradamente al costado, a modo de alas, y de esta guisa, con unos tenedores haciéndoles las veces de patas, comenzaron a revolotear en todas direcciones. -¡Si hasta parecen pájaros! -logró pensar Alicia a pesar de la increÃble confusión que empezaba a invadirlo todo.