A traves del espejo
A traves del espejo Y asi, mientras cabilaba firsuto. ¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos, que surge hedoroso del bosque turgal y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! Una y otra vez zarandeó tijereteando el gladio vorpal! Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa ¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?! ¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor! ¡Qué fragarante dÃa! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay! Carcajeó, anegado de alegria.
Pero brumeaba ya negro el sol agiliscosos giroscaban los limazones banerrando por las váparas lejanas, mimosos se fruncian los borogobios mientras el momio rantas necrofaba...
-Me parece muy bonito -dijo Alicia cuando lo hubo terminado-, sólo que es algo diflcil de comprender (como veremos a Alicia no le gustaba confesar, y ni siquiera tener que reconocer ella sola, que no podÃa encontrarle ni pies ni cabeza al poema). Es como si me llenara la cabeza de ideas, ¡sólo que no sabrÃa decir cuáles son! En todo caso, lo que sà está claro es que alguien ha matado a algo...
-Pero ¡ay! ¡Si no me doy prisa voy a tener que volverme por el espejo antes de haber podido ver cómo es el resto de esta casa! ¡Vayamos primero a ver el jardÃn!