A traves del espejo
A traves del espejo -Así no lo lograrás nunca -le señaló la rosa-Si me lo preguntaras a mí, te aconsejaría que intentases andar en dirección contraria. Esto le pareció a Alicia una verdadera tontería, de forma que sin dignarse a responder nada se dirigió al instante hacia la Reina. No bien lo hubo hecho, y con gran sorpresa por su parte, la perdió de vista inmediatamente y se encontró caminando nuevamente en dirección a la puerta de la casa.
Con no poca irritación deshizo el camino recorrido y después de buscar a la Reina por todas partes (acabó vislumbrándola a buena distancia de ella) pensó que esta vez intentaría seguir el consejo de la rosa, caminando en dirección contraria.
Esto le dio un resultado excelente, pues apenas hubo intentado alejarse durante cosa de un minuto, se encontró cara a cara con la Reina roja y además a plena vista de la colina que tanto había deseado alcanzar.
-¿De dónde vienes? -le preguntó la Reina-y ¿adónde vas? Mírame a los ojos, habla con tino y no te pongas a juguetear con los dedos. Alicia observó estas tres advertencias y explicó lo mejor que pudo que había perdido su camino.