A traves del espejo
A traves del espejo El caballo, que había asomado la cabeza por la ventanilla, la volvió a meter tranquilamente y dijo -No es más que un arroyo que tenemos que saltar. -Todo el mundo pareció quedar satisfecho con esta explicación, pero Alicia no las tenía todas consigo ante la idea de que el tren se pusiese a dar saltos. -Aunque si así llegamos a la cuarta casilla ¡creo que valdría la pena probarlo! -concluyó para sus adentros. Al momento siguiente sintió cómo el vagón se elevaba por los aires y con el susto que esto le dio se agarró a lo que tuviera más cerca y dio la casualidad de que esto fue la barba de la cabra.
Pero la barba pareció disolverse en el aire al tocarla y Alicia se encontró sentada tranquilamente bajo un árbol... mientras el mosquito (pues no era otra cosa el insecto con el que había estado hablando) se balanceaba sobre una rama encima de su cabeza y la abanicaba con sus alas.
Ciertamente que se trataba de un mosquito bien grande. -Tendrá el tamaño de una gallina -pensó Alicia.
De todas formas, no se iba a poner nerviosa ahora, después de que había estado charlando con él durante tanto rato como si nada. -¿... entonces, a ti no te gustan todos los insectos? -continuó su pregunta el mosquito, como si no hubiera pasado nada.