A traves del espejo
A traves del espejo -¡Ay, pero qué malísima que es esta criatura!- exclamó Alicia agarrando al gatito y dándole un besito para que comprendiera que había caído en desgracia. -¡Lo que pasa es que Dina debiera de enseñarles mejores modales! ¡Sí señora, debieras haberlos educado mejor, Dina! ¡Y además creo que lo sabes! añadió dirigiendo una mirada llena de reproches a la vieja gata y hablándole tan severamente como podía... y entonces se encaramó en su butaca llevando consigo al gatito y el cabo del hilo de lana para empezar a devanar el ovillo de nuevo. Pero no avanzaba demasiado de prisa ya que no hacía más que hablar, a veces con el minino y otras consigo misma. El gatito se acomodó, muy comedido, sobre su regazo pretendiendo seguir con atención el progreso del devanado, extendiendo de vez en cuando una patita para tocar muy delicadamente el ovillo; como si quisiera echarle una mano a Alicia en su trabajo.
