Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —Gatito ¿sabes jugar al ajedrez? ¡Vamos, no sonrÃas, querido, que te lo estoy preguntando en serio! Porque cuando estábamos jugando hace un ratito nos estabas mirando como si de verdad comprendieras el juego; y cuando yo dije «jaque» ¡te pusiste a ronronear! Bueno, después de todo aquel jaque me salió bien bonito… y hasta creo que habrÃa ganado si no hubiera sido por ese perverso alfil que descendió cimbreándose por entre mis piezas. Minino, querido, juguemos a que tú eres… Y al llegar a este punto me gustarÃa contaros aunque sólo fuera la mitad de todas las cosas que a Alicia se le ocurrÃan cuando empezaba con esa frase favorita de «juguemos a ser…» Tanto que ayer estuvo discutiendo durante largo rato con su hermana sólo porque Alicia habÃa empezado diciendo «juguemos a que somos reyes y reinas»; y su hermana, a quien le gusta ser siempre muy precisa, le habÃa replicado que cómo iban a hacerlo si entre ambas sólo podÃan jugar a ser dos, hasta que finalmente Alicia tuvo que zanjar la cuestión diciendo:
—Bueno, pues tu puedes ser una de las reinas, y yo seré todas las demás.
Y otra vez, le pegó un susto tremendo a su vieja nodriza cuando le gritó súbitamente al oÃdo:
—¡Aya! ¡Juguemos a que yo soy una hiena hambrienta y tu un jugoso hueso!
Pero todo esto nos está distrayendo del discurso de Alicia con su gatito: