Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —¡Vaya! ¡Esto sà que es bueno! —exclamó Alicia—. Nunca supuse que llegarÃa a ser una reina tan pronto…, y ahora le diré lo que pasa, Majestad —continuó con severo tono (siempre le habÃa gustado bastante regañarse a sà misma)—. Simplemente, ¡qué no puede ser esto de andar rodando por la hierba asà no más! ¡Las reinas, ya se sabe, han de guardar su dignidad!
Se puso en pie y se paseó un poco…, algo tiesa al principio, pues tenÃa miedo de que se le fuera a caer la corona; pero pronto se animó pensando que después de todo no habÃa nadie que la viera.
—Y si de verdad soy una reina —dijo mientras se sentaba de nuevo— ya me iré acostumbrando con el tiempo.
Todo estaba sucediendo de manera tan poco usual que no se sintió nada sorprendida al encontrarse con que la Reina roja y la Reina blanca estaban ambas sentadas, una a cada lado, junto a ella; tenÃa muchas ganas de preguntarles cómo habÃan llegado hasta ahÃ, pero tenÃa miedo de que eso no fuese lo más correcto.

—Pero, en cambio —pensó— no veo nada malo en preguntarles si se ha acabado ya la partida. Por favor, ¿querrÃa decirme si… —empezó en voz alta, mirando algo cohibida a la Reina roja.
