Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —¡Pues sà que ha crecido!— fue su primera observación; pues, en efecto, cuando Alicia la vio por primera vez entre las cenizas de la chimenea no tendrÃa más de tres pulgadas de altura… y ahora, ¡hétela aquà con media cabeza más que la misma Alicia!
—Eso se lo debe al aire fresco —explicó la rosa—, a este aire maravilloso que tenemos aquà afuera.
—Creo que iré a su encuentro —dijo Alicia, porque aunque las flores tenÃan ciertamente su interés, le pareció que le traerÃa mucha más cuenta conversar con una auténtica reina.
—Asà no lo lograrás nunca —le señaló la rosa—Si me lo preguntaras a mÃ, te aconsejarÃa que intentases andar en dirección contraria.
Esto le pareció a Alicia una verdadera tonterÃa, de forma que sin dignarse a responder nada se dirigió al instante hacia la Reina. No bien lo hubo hecho, y con gran sorpresa por su parte, la perdió de vista inmediatamente y se encontró caminando nuevamente en dirección a la puerta de la casa.
Con no poca irritación deshizo el camino recorrido y después de buscar a la Reina por todas partes (acabó vislumbrándola a buena distancia de ella) pensó que esta vez intentarÃa seguir el consejo de la rosa, caminando en dirección contraria.