Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo «A este paso, ¡estoy segura de que voy a estar soñando toda la noche con esas dichosas mil libras! ¡Vaya si lo sé!» —pensó Alicia.

El inspector la habÃa estado contemplando todo este tiempo, primero a través de un telescopio, luego por un microscopio y por último con unos gemelos de teatro. Para terminar, le dijo:
—Estás viajando en dirección contraria —mientras iba cerrando sin más la ventanilla.
—Una niña tan pequeña —sentenció un caballero que estaba sentado enfrente de Alicia (y que estaba todo él vestido de papel blanco) debiera de saber la dirección que lleva, ¡aunque no sepa su propio nombre.
Una cabra que estaba sentada al lado del caballero de blanco, cerró los ojos y dictaminó con voz altisonante:
—Debiera conocer el camino a la oficina de billetes, ¡aunque no sepa su abecé!
Sentado al lado de la cabra iba un escarabajo (el vagón aquel iba desde luego ocupado por unos pasajeros harto extraños) y como parecÃa que la regla era la de que hablasen todos por turno, ahora a éste le tocó continuar diciendo:
—¡Tendrá que volver de aquà facturada como equipaje!